Escalopes al ajo y limón

8 porciones

Ingredientes:

  • Carne de nalga o cuadril                 ¾ kgr.
  • Harina                                                 ¼ taza
  • Manteca                                              75 grs.
  • Aceite                                                   1 cda.
  • Perejil                                                  1 puñado
  • Ajo                                                        a placer
  • Caldo                                                   1 cucharón
  • Jugo de limones                                 cant. nec.
  • Sal, pimienta de mortero                 cant. nec.

Preparación:

  • Cortar bifes chicos, pasar por harina salpimentada.
  • Derretir en una sartén la manteca en una cucharada de manteca.
  • Saltear los escalopes por tandas, reponiendo la manteca consumida. Reservar calientes.
  • Picar el perejil y el ajo.
  • Agregar un poco más de manteca a la sartén, colocar una capa de bifes, espolvorear con el perejil y ajo, agregar camadas de bifes y perejil con ajo, hasta terminar.
  • Añadir un poco de caldo y una buena cantidad de jugo de limón, cocinar unos 15 minutos.

NOTA: Se pude variar, en función del gusto, la proporción de caldo y jugo de limón, que debe ser en principio ½ de c/u.

Presentación:

Servir solos, con puré, papas a la inglesa o papas fritas.

Nota:

Hace mucho tiempo -más del que yo quisiera-, estaba en el campo en plena labor de cosecha.

Mucho personal trabajando a toda hora y a cuatro manos.

El único que sobraba para hacer de comer para todos, era el que suscribe.

Una noche en particular -nunca sabré porqué-, se hizo una cadena para comer; hasta mis vecinos que pasaban por ahí participaron.

A tal punto era concurrida la reunión y continua la producción de los escalopes, que los platos y cubiertos aún calientes, eran cedidos al que seguía, quien en teoría se encargaba de su limpieza, cosa que no era siempre así.

Salí del paso gracias a una nalga entera, una ristra de ajos, un manojo completo de perejil, una botella de 1 litro de jugo de limón de marca conocida y vinagre cuando se acabó el jugo de limón.

Como las dos sartenes que intervenían en la “cadena de producción” no tenían descanso (uno para freír los bifes y el otro para darles el toque de ajo, limón y perejil), el humo que había en esa cocina era más espeso que una sopa de lentejas (al decir inglés). Lo único que diferenciaba esta niebla de la londinense era el penetrante olor a ajos, más propios de una cantina marsellesa.

En fin, fue cuento para varias temporadas de cosecha.

Para el anecdotario el evento quedó registrado como “el día de la bifada”.

Es más: durante mucho tiempo, esa fecha fue usada como referencia; se recordaba por ejemplo algún suceso como acontecido “una semana después de la bifada”, etc.

(Esta última observación va para revalidar el mote de “gallego” que me achacaron mis primos en mi niñez).

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